El soul del norte nunca te abandonará

El otro día escribí sobre northern soul y me resultó imposible no cascar cómo lo descuBAH, ES MENTIRA: tuve claro desde el principio que tenía que contar cómo este invento llegó a mi vida. Solo te digo que, después del northern, todo fue a mejor.

La cosa empieza así:

El northern soul llegó a mi vida como ese 24 horas que te deslumbra cuando vuelves a casa.  Fue en Barcelona. A mí me había dado por comprobar hasta qué punto puedes sentirte invisible en una ciudad grande y deambulaba por el centro trazando trayectorias estudiadas pero absurdas: llegaba al final de una calle y volvía sobre mis pasos para ver si alguien me agarraba de los hombros y me preguntaba qué coño hacía. No creas: yo tampoco lo entiendo. El caso es que iba haciendo el gilipollas por la calle de Sitges y me topé con Daily Records. El olor a discos plastificados que salía de allí se comía al delicado

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Mi padre y Machado y Benjamin

Pues resulta que un verano fui con mis viejos y mi hermana a visitar las tumbas de Walter Benjamin y Antonio Machado. Lo guapo es que ese era un viaje del que mi padre llevaba hablando desde antes de que yo supiera andar, así que todo estuvo rodeado de una atmósfera de ajuste de cuentas con nosotros mismos. Y bueno, hubo conatos de pelea con franceses, discusiones con empleados de una empresa de alquiler de coches de Sants, atascos y recuerdos del Chava. Hasta vimos a Batman. Lo escribí para los compadres de Negratinta (que me cambiaron el título pero no pasa nada, porque no vamos a tomar pesaombres) y lo puedes leer si le metes un cabezazo al botón izquierdo del ratón sobre ESTO.

Me jode decirlo, pero el Madrid me da asco

Ahora que el Madrid vuelve a ser vulnerable (o a parecerlo, y ser así más aún el Madrid), recupero este texto que escribí para la buena gente de Negratinta. La cosa va de contradicciones y de amores inoportunos. 

No es que ahora el Madrid sea una multinacional y que Florentino Pérez represente todo lo que odio, no es solo lo de Fly Emirates, ni siquiera la posibilidad de que Aznar sea presidente. Ni siquiera que no juegue a nada… joder, llevamos quince años sin jugar a nada. Es la acumulación de todo eso y la certeza de que jamás dejaré de ser del Madrid. Es un sentimiento demasiado fuerte, ¿sabes lo que te digo? A mi vida llegan personas por las que parece que voy a dejar todo y al final esas personas pasan y yo sigo mi camino, leo, veo pelis, escucho discos… y solo me quedo con los que molan. Lo del Madrid es otra cosa.

¿Qué? ¿El texto completo? Ah, sí: aquí.

Entrevista a Jon Spencer

Ayer me dijo mi hermana que era un drama que se perdiera la entrevista que le hice a Jon Spencer. Yo creo que exagera, pero la recupero aquí. Entrevisté a Spencer hace dos veranos. Yo buscaba silencio en el hueco de una escalera de El Periódico y él estaba afeitándose en algún lugar de Polonia. Y creo que me perdonó la vida.

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Jon Spencer está ahora mismo en algún sitio de Europa. Las estaciones meteorológicas llevan unas semanas registrando tormentas y huracanes. Los del tiempo han perdido los papeles. No saben qué hacer. Pese a todo, tienen suerte: Jon Spencer suena meditabundo, más relajado que nunca. A veces suelta algún fuck para que recordemos que la sangre sigue resbalando por su cara afilada y que sigue siendo un hereje. En marzo vio la luz Freedom Tower – No wave dance party 2015, el décimo álbum de estudio de su Blues Explosion, que tocará en noviembre en Bilbao (día seis), Madrid (siete) y Barcelona (ocho). Cuando Spencer dice Yeah, it´s Jon, oigo algo quemándose de fondo.

  • Hace poco has cumplido 50 años, ¿qué ves si miras atrás?

No suelo mirar mucho hacia atrás, la memoria no es mi fuerte. Pero el presente me hace pensar en el pasado. Esta gira europea, por ejemplo. La hemos hecho varias veces, y siempre ha ido genial. Recuerdo con cariño mis discos antiguos. Mi relación con mi trayectoria es positiva. Pero ya te digo que prefiero mirar hacia adelante, aunque tampoco a muy largo plazo. Creo que es bueno focalizar tu energía en el corto plazo, en el momento: ahora estoy centrado en esta conversación. Después, en la prueba de sonido, después sé que pasaré un rato solo para prepararme para el concierto y después, el concierto. Pensar de esa forma me ayuda mucho.

  • ¿Ha cambiado tu relación con Judah Bauer y Russell Simins –guitarrista y batería de la Blues Explosion- a lo largo del tiempo?

Por supuesto. Hace mucho que empecé a tocar con ellos. Es imposible que una relación entre seres humanos no cambie en 25 años. Por suerte, nuestra relación es cada vez más profunda. Compartimos un gran orgullo por lo que hacemos, y nos respetamos mucho. A lo largo del tiempo nos hemos dado cuenta de que la combinación de nuestras tres personalidades es lo que ha hecho posible a una banda como la Blues Explosion. Nada más que eso. Con el tiempo, nuestra comunicación y la confianza en el otro han alcanzado niveles muy profundos.

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Entrevista a Futuro Terror

Pero espérate, que también hubo entrevista. Hablé un ratico con los alicantinos sobre escenas, cosas por las que luchar, letras explícitas y  otras muchas movidas.No cuento más por si os pasa como a mí y el automático os salta cada dos minutos. La cosa empezó así:

El Montana y yo perseguimos a los tres tíos de Futuro Terror hasta las tripas del restaurante Las Morcillas. Cuando se giran, dispuestos a pegarnos dos hostias, les contamos que tenemos una entrevista con ellos. ¡Ah, una entrevista!, dice uno mientras se sienta. Los otros dos, la novia de uno de ellos y el tío de Movidas Ardilla le imitan. La mesa está llena de habas. Los tres tíos empiezan a devorarlas con suficiencia, como si respiraran. El Montana y yo nos sentamos enfrente. Decimos que ya hemos cenado, pero es mentira. Enciendo la grabadora y hablo durante un rato con una de las bandas más especiales -rápida, melodiosa, inteligente, emocional- que hay en este país. En mayo publicaron Su nombre real es otro (Bcore), su segundo largo. Hablamos de dedicarse a esto, de luchar, de escenas, de medios de producción y de otro puñado de cosas. Como era previsible, El Montana y yo acabamos pinchándoles birra y cena.

Ah, la entrevista. La tienes aquí.